El orgasmo femenino

Aunque no todas las mujeres lo han experimentado, saben que el orgasmo es la cúspide del goce sexual, una explosión de breve duración, entre diez y quince segundos, donde se producen las sensaciones mas intensas del acto sexual.

A diferencia del hombre, cuyo orgasmo se produce generalmente por la estimulación directa del pene, un órgano externo y es visible por la eyaculación, para la mujer, no es tan evidente, es una experiencia que se aprende y no algo que se nace sabiendo, requiere práctica.

Existe el mito de la existencia de diferentes tipos de orgasmos femeninos, los principales son el vaginal y el clitoridiano, pero en realidad solo hay uno, lo que varía es la forma de llegar a él.

Muchas mujeres sólo lo logran mediante la estimulación directa del clítoris. En cambio otras necesitan de la penetración y la excitación indirecta.

¿Qué es el clítoris?

Es como un botón, formado por tejido esponjoso, con capacidad de erección, muy sensible a todo tipo de contacto por la cantidad de terminaciones nerviosas que posee y que se llena de sangre durante la excitación. Es la parte visible y palpable de un órgano muy complejo y extenso que se encuentra escondido debajo de una especie de capucha, donde se unen los extremos superiores de ambos labios vaginales, encima de la uretra.

Durante la relación sexual, el clítoris es estimulado de una forma u otra, directamente, al ser palpado o indirectamente, frotado por el pene, que produce presión sobre los labios vaginales y tracción sobre el capuchón que lo recubre o por las caricias en las zonas erógenas secundarias, que causa la irrigación del mismo.

Si conoces tu propio cuerpo, lograrás disfrutar del máximo placer, explóralo.

 

Nuestras zonas erógenas

Son las zonas del cuerpo susceptibles de lograr excitación sexual, que poseen una mayor sensibilidad y que al estimularlas aumenta nuestro deseo sexual.

Existen tres tipo de zonas erógenas: las primarias, las secundarias y las potenciales.

Las zonas erógenas primarias son los genitales y los puntos fundamentales de la anatomía para alcanzar el orgasmo: en la mujer la vagina y el clítoris y en el hombre el pene y el glande.

Las secundarias son ciertas partes del cuerpo, que si son estimuladas, activan y refuerzan la excitación de las zonas primarias, multiplicando el placer.

Las zonas potenciales son aquellas factibles de activar, por ejemplo la piel es el órgano mas extenso del cuerpo humano y posee algunas zonas mas sensibles que otras y propensas a las sensaciones placenteras cuando son estimuladas.

Hay que considerar que, así como hay áreas corporales mas o menos sensibles, también existen personas con mayor o menor capacidad de sentir. La mayor aventura que puedes vivir es explorar para localizarlas.

 

Cómo estimular las zonas secundarias

El cabello: se pueden deslizar los dedos entre la mata de cabellos, al tiempo que se ejerce una suave presión en el cuero cabelludo, se puede soplar en la nuca a contrapelo, provocando agradables escalofríos. Cuando una mujer recoge su cabello exponiendo el cuello, es una clara y primitiva señal de invitación al sexo.

Las orejas y alrededores tienen tal cantidad de terminaciones nerviosas, que las hace sumamente sensitivas. Una buena táctica consiste en masajear con las yemas de los dedos los lóbulos, acariciar con los labios y la lengua, o dar suaves mordiscos, soplidos o jadeos.

Una de las zonas más sensibles son los labios, en particular el superior, pero tal vez produzca mas efecto si se alternan los besos de uno a otro labio, o dibujar la boca del otro con la lengua humedecida, deslizándola con suavidad alrededor.

Caricias en el cuello: como la presión del día a día y la tensión se acumula allí y en la espalda, realizar unos masajes, que nos dejarán mas dispuestos a disfrutar de la velada.

En la espalda también se encuentra una alta concentración de terminales nerviosas y todo contacto surtirá un efecto positivo. Prestar atención a la zona lumbar y donde la espalda cambia de nombre: si logras distender esa área, la sangre circulará con mas fluidez hacia los genitales y la excitación será mayor.

Aprovechando que la persona está boca abajo, es buen momento para estimular detrás de las rodillas, ese hueco, principalmente en las mujeres, puede esconder muchos secretos y provocar fuertes sensaciones si es estimulado con suaves toques.

Los pechos son una de las superficies mas evidentes, pero mientras que en los hombres se puede ir directamente a rozar los pezones, en las mujeres es mas provocativo acariciar los laterales, las axilas y entre los senos. Realizado este juego previo, puedes centrarte en chupar los pezones, mordisquearlos y lamerlos hasta ponerlos duros, cuando estén erectos y húmedos por tu saliva, soplarlos provocará estremecimientos de placer.

La zona abdominal y en especial el área que se encuentra debajo del ombligo, es muy delicada, introducir un dedo en el borde de la ropa interior tiene un doble efecto, la caricia en sí misma y la expectativa por la cercanía del pubis. Acercar la boca o las manos sin llegar a realizar una caricia, puede excitar más que si se realiza ese mismo movimiento en otra parte del cuerpo.

Manos y brazos: los brazos podrían considerarse poco sensibles, pero solo para aquellos que no tengan la paciencia para estimularlos, porque la cara interna del brazo y el hueco del codo tienen un gran potencial. Las manos, no solo acarician, también piden silenciosamente ser acariciadas, el dorso, la palma, dedo a dedo, lamer las yemas o simplemente besarlas.

Hay quienes dicen que los pies y los tobillos tienen poca sensibilidad, pero otros tocan el cielo cuando son acariciados en el arco del pie o le lamen y mordisquean el dedo gordo. Un truco para evitar las cosquillas es frotar con mucha presión.

El interior de los muslos es, literalmente, una área caliente. Cuando ya estamos excitados la sangre se concentra en el área, aumentando la temperatura, además de contar con el mismo efecto que la zona abdominal, la sensación de anticipación a las caricias en los genitales.

El nacimiento de los glúteos son una fuente de placer para explorar, deslizando la mano hacia arriba o hacia la cara interna en busca de la vagina o el pene, rozando pero sin llegar a tocar directamente. Si se ejerce presión en el trasero, se estimula toda la zona pélvica produciendo una sensación placentera. También se pueden dar palmadas o mordiscos, cuya intensidad puede ir en aumento, siempre y cuando se tenga la seguridad de que a la pareja le agrada.

El perineo, la breve región que se encuentra entre los genitales y el ano resulta un punto electrificante, por lo que es importante tocar con suavidad y cuidado.

En la zona inguinal se puede acariciar y aplicar una leve presión, contribuyendo a la irrigación del clítoris y del pene. Jugar por aquí brinda la posibilidad de estar cerca de los genitales y acercarse sutilmente para realizar una felatio o un cunnilingus.

No siempre se produce placer al acariciar las zonas erógenas. Para garantizar un efecto positivo, es importante la disposición que se tenga para iniciar los juegos amorosos. Cuando estamos muy cansados, o con muchas preocupaciones en mente, ciertas caricias nos pueden provocar rechazo, desagrado.

Es mejor comenzar por alguna técnica de relajación, o masajes que se pueden ir convirtiendo en mas íntimos y desencadenar en un estímulo erótico.

También es importante recordar que luego del orgasmo, se produce una hipersensibilidad y que seguir estimulando los puntos erógenos puede resultar desagradable o incluso doloroso.