Fantasías eróticas

El ser humano se caracteriza por su capacidad de imaginar y fantasear.

Las fantasías son representaciones mentales, creaciones de nuestra imaginación, que impregnamos de detalles para auto-convencernos de que son reales.

Si las historias mentales nos excitan sexualmente, si imaginamos escenas románticas, cargadas de sensualidad, incluso de sexo explícito, estamos frente a una fantasía erótica.

Tener fantasías sexuales es normal, no quiere decir que estemos insatisfechos, es algo que pertenece al mundo de la imaginación.

Podemos recurrir a ellas en varias situaciones: cuando sentimos necesidades sexuales y estamos sin pareja, en solitario, en momentos en que la libido está baja o cuando queremos romper  la monotonía con la pareja.

Las parejas que llevan mucho tiempo juntas pueden caer en la rutina de hacer el amor de forma mecánica porque, como es lógico, el romance y la pasión no resiste el paso de los años.

Resulta positivo buscar mecanismos para enriquecer y reavivar los momentos íntimos. Recurrir a las fantasías puede contribuir mucho a recuperar el erotismo. En ese sentido se pueden incluir juegos con intercambios de rol, interpretar  personajes o escenas en lugares exóticos.

Tener capacidad de fantasear habla en nuestro favor al mostrar que somos creativos, que tenemos imaginación, pero no hay que perder de vista nuestro objetivo, ya que no es lo mismo echar a volar la imaginación que forzar las fantasías para llevarlas al plano real.

La comunicación de la pareja debe ser fluida, transparente y no esconderle nada al otro.  Cuando emprendemos este viaje, podemos descubrir facetas que no conocíamos, es mejor hablar cada detalle antes, aunque siempre pueden presentarse situaciones imposibles de prever.

Es importante establecer claramente los límites, que cosas puede hacer cada uno y que cosas no, y mantener ambos la palabra dada.

Los hombres y las mujeres tienen diferente sensibilidad y por lo tanto diferente tipos de fantasías pero en ciertos tipos hay coincidencias:

Sexo con un extrañ@: un encuentro inesperado con alguien desconocido, atractivo, sensual y misterioso, con quien tener una velada lujuriosa de una sola noche. Esta fantasía se podría explicar diciendo que, en secreto, todos queremos tener relaciones con otras personas y fantasear es la forma de hacerlo, sin perder a la pareja actual.

Fantasías con la propia pareja: aunque parezca difícil de creer, la mayoría de personas tienen fantasías que involucran a su pareja, pero haciendo cosas nuevas o repitiendo alguna locura, con  prácticas menos habituales para algunos como sexo oral o anal o la masturbación mutua. A muchos les excita más fantasear con algo tangible, que soñar con lo inalcanzable.

Estos son un par de ejemplos, pero como la imaginación y la capacidad de fantasear se pueden ejercitar, es cuestión de ponerse a ello.

Cuando imaginemos una situación debemos prestar mucha atención a los detalles, hacer una composición espacio temporal, visualizar el lugar, los colores, las texturas, la temperatura y la hora del día y de esa forma nos trasportaremos allí.

Si practicamos, cada vez será más fácil y podremos tener fantasías más elaboradas.